El de fútbol de 2026 ha conseguido por méritos propios coronarse como el mundial más contaminante de la historia. Centrándonos en las emisiones de gases de efecto invernadero, el informe “FIFA’s Climate Blind Spot: The Men’s World Cup in a Warming World” estima que el campeonato celebrado en Norte América será responsable de la emisión de unos 9 millones de toneladas CO2 (tCO2eq) .
Comparativamente, un mundial de fútbol típico -de los celebrados entre 2010 y 2020- venía suponiendo la emisión de algo menos de 5 millones de toneladas de CO2. Según el mismo informe los próximos mundiales emitirán, respectivamente, algo más de 6 millones de toneladas de CO2 el que se celebre en 2030 -con sedes en España, Portugal y Marruecos- y unas 8,55 toneladas para el de 2034 en Arabia Saudí.
La peculiaridad de este mundial de fútbol reside las distancias. No solo de entre las sedes, separadas cientos y miles de kilómetros unas de otras. También dentro de las ciudades entre instalaciones deportivas, zonas acondicionadas para seguidores, oferta de alojamiento turístico.
9 millones de toneladas de CO2 equivalente son muchas toneladas. Las que emite durante un año una ciudad de un millón de habitantes.
Este mismo verano una ola de calor ha llevado los termómetros de toda Europa a temperaturas nunca vistas con anterioridad. De Bilbao a Berlín. También en Dinamarca o República Checa. Altas temperaturas que se traducen en fallecimientos por calor en todo el continente. Una ola de calor sin precedentes que indudablemente se puede atribuir a las emisiones antropogénticas de gases de efecto invernadero.
Un cambio climático con impactos que también se sufren en el fútbol. Este mundial pasará a la historia por las pausas de hidratación obligatorias. 3 minutos en cada tiempo, interrumpiendo el ritmo trepidante que solía marcar los partidos antes de que las emisiones antropogénicas de efecto invernadero hiciesen ascender en 1’5ºC la temperatura media del planeta. Pero también vamos viendo otros efectos climáticos extremos, como lluvias torrenciales que aplazan o paralizan partidos, golpes de calor de aficionados, jugadores y árbitros.
Con este escenario, a la vista de los impactos del cambio climático sobre el fútbol, cabe preguntarse por qué no se hace un esfuerzo mayor para reducir las emisiones de efecto invernadero causadas por esta competición deportiva. Y la respuesta aparece en el listado de patrocinadores. Una parte importante del dinero que hace posible el espectáculo sale de compañías petroleras y aerolíneas.
No es inocente. Dos de los sectores que más emisiones de gases de efecto invernadero causan promueven un evento que produce una ingente de emisiones de gases de efecto invernadero. No solo es una estrategia de lavado de imagen o greenwashing.
También es una forma de pervertir el debate ¿Estás a favor o en contra de las pausas de hidratación? ¿Te gusta el fútbol o eres uno de esos ecologistas? ¿Qué hay de malo en volar 10.000 kilómetros siguiendo a la selección de tu país durante la competición?
A los patrocinadores de la FIFA les interesa promover un determinado modelo de consumo, favorable a sus intereses particulares. En vez de organizar un evento con criterios de sostenibilidad, minimizando los impactos -ambientales, sociales y económicos-, crean necesidades con las que abultan su cuenta de resultados: viaja en avión quema petróleo.
Pero no solo. En el listado de patrocinadores encontramos otras corporaciones con modelos de negocio muy poco sostenibles. Por destacar algunas:
- Aramco Energy
- Hyundai and Kia Automotive
- Qatar Airways
- American Airlines
- McDonald’s
- The Coca-Cola Company
- Unilever
- Airbnb
No es extraño que cuando se habla del impacto climático del mundial resurja el debate sobre el papel de la acción individual frente a medidas ambiciosas para frenar el cambio climático ¿Por qué debería yo dejar de moverme en mi viejo coche con motor de combustión si un solo mundial de la FIFA genera tantas emisiones como el tráfico de 6 millones de vehículos en un año?
Por su parte, la FIFA ha desplegado sus propias medidas de greenwasing. Ni de lejos sirven para retirar o paliar mínimamente el efecto de 9 millones de toneladas CO2 equivalente. Pero quedan bonitas en su web.
La ristra de propuestas cosméticas para la sostenibilidad recogidas en la página de la FIFA manifiesta que está al servicio de sus patrocinadores y que el clima, la salud de las personas o la igualdad son palabras huecas para la organización. En cuestiones evidentes, como el ámbito social, su estrategia para “Conseguir que el torneo sea seguro e inclusivo, y que deje un legado social positivo” no ha impedido que el árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan fuese detenido en el departamento de migración en Miami, interrogado 11 horas y deportado a Turquía. Si el problema era con EEUU, la FIFA bien podría haberle reasignado a partidos en México o Canadá.
Aprovecho para cerrar la reflexión señalando el papel está jugando el fútbol en la configuración de nuestro futuro como sociedad. Entre los deportistas hay de todo, pero los patrocinadores tienen poder para colocar en medios de comunicación y redes sociales, a través de los ídolos de millones de personas, discursos muy peligrosos. Caso sangrante negar en televisión la relación entre el cáncer de piel y la exposición solar. No hace mucho Mbappé y el entrenador del PSG se reían cuando un periodista les planteaba sustituir los vuelos en avión privado por viajes en tren.
Fútbol es fútbol. No vamos a demonizar el deporte. Pero las decisiones sobre quién pita o no un partido, quién sale o no en televisión hablando sobre qué temas están marcadamente influidos por los intereses del negocio. Un negocio que se extiende a los dueños de los equipos, con poder suficiente para vetar a medios de comunicación de las ruedas de prensa en sus instalaciones ¿Te imaginad un medio de comunicación generalista que no pudiese asistir a las ruedas de prensa de Cucurella porque en la sección de medio ambiente se habla claramente del impacto acústico de los conciertos en el Bernabéu? ¿O porque un periodista de la casa cuestionase los negocios de Florentino?
Petróleo, cemento, aviación… Imponen su agenda de muchas maneras. Una agenda contraria a los intereses de la mayoría de las personas. Un mundial de fútbol insostenible no es una consecuencia no deseada, es su forma imponer una forma insostenible de estar en este planeta. Las pausas de hidratación, insuficientes para abordar el impacto de las emisiones de efecto invernadero en el fútbol, son una nueva oportunidad publicitaria para seguir bombardeando a los aficionados.
La cuestión es si esos aficionados van a permitir que los equipos y los patrocinadores sigan destrozando el clima del planeta, y el fútbol de paso, o si serán capaces de exigir medidas para compensar y mitigar las emisiones de efecto invernadero que causan las competiciones futbolísticas.

2 respuestas a «El mundial de fútbol más insostenible»
Ya sé que esto es sacar el modo cascarrabias a pasear, pero el fútbol de élite, para mí, es un cáncer tremendo en nuestra sociedad actual. Por su capacidad de influir, por lo que nos vende de «valores» (tremendo este asunto), por la desigualdad que genera…
Y el mundial, claro está, es un ejemplo palmario de que lo no debería pasar.
Por cierto, un día te vi en la tele… jeje, vaya nivel 😉
Gracias Julen,
También estoy muy cascarrabias con el fútbol de élite y el mundial era una oportunidad que no podía dejar pasar, como dices es un buen escaparate de todo lo que mueve y en lo que se está convirtiendo el negocio. Y eso que todavía no habían anulado una tarjeta roja a petición del déspota anfitrión.
Si van los de la tele y me pinchan pues… más todavía. Teniendo el blog para desarrollar los 15 segundos de gloria del telediario hay que aprovechar a expresarse.
Un abrazo.